Desastre internacional

Riada deja 160 muertos y 700 desaparecidos entre Nepal y Tíbet

Áreas afectadas por las inundaciones repentinas registradas entre Nepal y el Tíbet.

Al menos 160 personas murieron y unas 700 permanecían desaparecidas o sin contacto este miércoles tras las inundaciones repentinas que golpearon zonas de Nepal y el Tíbet chino. La riada arrastró vehículos, viviendas y personas, además de destruir puentes, cortar carreteras y afectar infraestructuras hidroeléctricas.

En Nepal, la Oficina del Primer Ministro informó de la recuperación de 157 cadáveres en las áreas afectadas por el desborde del río Bhote Koshi. Las autoridades todavía trabajaban en la identificación de los cuerpos, mientras los equipos de emergencia intentaban llegar a las zonas más dañadas.

El balance nepalí también incluía a 403 personas que permanecían sin contacto: 341 extranjeros y 62 ciudadanos nepalíes. Entre los desaparecidos figuraban 44 militares, 28 policías, 13 integrantes de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores vinculados con distintos proyectos hidroeléctricos.

El Ministerio de Exteriores de España señaló que, hasta el momento, no tenía constancia de ciudadanos españoles afectados o ilocalizables. La Embajada en Nueva Delhi y el Consulado Honorario en Nepal mantienen el seguimiento de la situación y están preparados para brindar asistencia consular, en contraste con reportes iniciales que mencionaban a dos españoles desaparecidos. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, informó además sobre la desaparición de 34 ciudadanos de su país.

El distrito nepalí de Rasuwa fue uno de los más golpeados. El agua alcanzó las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, ubicadas cerca de uno de los principales pasos terrestres hacia el Tíbet. En el lado chino, las autoridades reportaron tres muertos y 265 desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong.

La corriente de lodo llegó a unos 2,5 kilómetros del puerto fronterizo de Gyirong y dejó sedimentos de hasta 1,5 metros de espesor en algunos puntos. El desastre dañó al menos 19 puentes transitables y aproximadamente 40 kilómetros de carreteras, lo que complicó el desplazamiento de rescatistas y maquinaria pesada.

El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, indicó que los primeros indicios relacionan la riada con un deslizamiento provocado por un sismo que habría bloqueado temporalmente el cauce del río en territorio tibetano. El Servicio Geológico de Estados Unidos registró un terremoto de magnitud 4,4 a las 02:52 GMT, a 10 kilómetros de profundidad y con epicentro situado a unos 77 kilómetros al nor-noroeste de Kodari.

El Gobierno nepalí declaró por tres meses la zona afectada como área de desastre y ordenó movilizar helicópteros militares y aeronaves privadas. También dispuso atención médica gratuita para los heridos y la restauración de carreteras, electricidad y telecomunicaciones. Al menos 29 personas fueron rescatadas con vida y las operaciones continuaban con seis helicópteros militares y ocho aeronaves privadas. La Unión Europea ofreció ayuda y activó el sistema satelital Copernicus para apoyar el mapeo de las áreas afectadas.