Inspección confirma que Domo Oso-X3 está fuera de Tariquía y expone el uso político del conflicto
La inspección judicial realizada por el Tribunal Agroambiental en el área del proyecto exploratorio Domo Oso-X3 confirmó un aspecto clave que durante meses fue puesto en duda en el debate público: la planchada del pozo se encuentra fuera de los límites de la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía.
Este dato, verificado en campo por la autoridad judicial, desmonta uno de los principales argumentos utilizados por sectores opositores al proyecto, que insistieron en posicionar la narrativa de una supuesta intervención directa dentro del área protegida.
Hechos frente a discurso
Pese a que la inspección se realizó de manera parcial —debido a que aún no existe un camino de acceso abierto, dado que el proyecto no ha iniciado operaciones—, el elemento central fue corroborado: la ubicación proyectada del pozo no invade la reserva.
Sin embargo, para acceder al punto de verificación, la comitiva utilizó un camino alternativo preexistente, que ya presentaba intervenciones anteriores y que no forma parte del diseño oficial del proyecto ni está contemplado en la Licencia Ambiental.
Este hecho también deja en evidencia cómo, en muchos casos, se construyen percepciones alejadas de la realidad técnica, amplificando preocupaciones legítimas pero sin sustento verificable en campo.
El costo de la demagogia y el oportunismo político
El caso de Domo Oso-X3 vuelve a poner sobre la mesa un problema recurrente en Bolivia: la instrumentalización política de los conflictos ambientales.
Durante meses, el proyecto fue objeto de cuestionamientos que, más allá de la legítima preocupación por la protección de Tariquía, derivaron en una narrativa de confrontación que no siempre se apoyó en información técnica precisa.
Especialistas del sector coinciden en que este tipo de posturas, cuando se radicalizan, terminan generando un efecto contraproducente: bloquean proyectos estratégicos, frenan inversiones y debilitan la capacidad del país para garantizar su seguridad energética.
Un proyecto clave para el país
El proyecto Domo Oso-X3 forma parte de la política nacional de exploración hidrocarburífera, orientada a reponer reservas y sostener la base energética del país. En un contexto de caída de producción y presión sobre los ingresos, avanzar en exploración no es una opción política, sino una necesidad estratégica.
La verificación de que el pozo se encuentra fuera de la reserva debe reordenar el debate hacia un plano más técnico y responsable, donde se evalúen impactos reales, medidas de mitigación y cumplimiento normativo, en lugar de sostener posiciones basadas en percepciones o intereses políticos.
Entre la protección ambiental y el desarrollo
El desafío no es elegir entre desarrollo y medioambiente, sino garantizar que ambos avancen de manera equilibrada. Bolivia cuenta con normativa ambiental, procesos de licencia y mecanismos de fiscalización que deben ser respetados y fortalecidos.
Pero también es evidente que el país no puede seguir postergando decisiones estratégicas bajo presión de discursos maximalistas, que en muchos casos terminan beneficiando más a agendas políticas que a la protección efectiva del entorno.
Un llamado a elevar el debate
La inspección judicial introduce un elemento objetivo en una discusión marcada por la polarización. A partir de ahora, el debate sobre Domo Oso-X3 debería centrarse en información verificable, transparencia y cumplimiento de estándares ambientales.
Persistir en la desinformación o en la exageración de riesgos no solo distorsiona la discusión pública, sino que perjudica directamente al desarrollo regional y nacional.
El país enfrenta el reto de avanzar en proyectos estratégicos con responsabilidad, pero también con decisión. Porque cuando la demagogia reemplaza al análisis técnico, el costo lo termina pagando Bolivia.