El dólar paralelo inicia 2026 estable y se mantiene lejos de los picos registrados en 2025
El dólar paralelo abrió el año 2026 con una cotización moderada en el mercado informal, alejándose de los valores extremos que marcaron gran parte de 2025. De acuerdo con reportes de plataformas digitales que siguen la evolución del tipo de cambio no oficial, la divisa estadounidense se negocia en torno a los 9,64 bolivianos para la compra y 9,63 para la venta.
Este comportamiento confirma la tendencia de enfriamiento observada en las últimas semanas del año pasado y representa un alivio frente al escenario crítico que vivió el país durante 2025, cuando el dólar paralelo llegó a cotizarse hasta en 19 bolivianos, impulsado por la escasez de divisas, la caída de reservas internacionales y la pérdida de confianza económica durante el gobierno de Luis Arce Catacora.
Durante ese periodo, la fuerte depreciación del boliviano en el mercado informal tuvo un impacto directo en los precios internos. Bienes importados como alimentos, medicamentos, repuestos y electrodomésticos comenzaron a fijarse tomando como referencia el dólar paralelo, dejando de lado el tipo de cambio oficial establecido por el Banco Central de Bolivia. Esta situación profundizó la inflación importada y afectó principalmente a comerciantes y hogares urbanos.
Con el inicio de la gestión del presidente Rodrigo Paz, el mercado cambiario informal mostró señales de mayor estabilidad. Desde finales de 2025, la cotización del dólar paralelo se ha mantenido por debajo de los 10 bolivianos, reduciendo la presión inmediata sobre los precios, aunque sin revertir completamente los incrementos acumulados durante la crisis.
Pese a esta moderación, el dólar paralelo continúa siendo un indicador clave para la economía boliviana. Su evolución influye en las expectativas inflacionarias, en la formación de precios y en el costo de vida, especialmente en un contexto donde gran parte del consumo nacional depende de productos e insumos importados.
El reto para los primeros meses de 2026 será sostener esta estabilidad cambiaria y, al mismo tiempo, avanzar en la reconstrucción de un flujo sólido de divisas y confianza económica, de modo que el mercado informal deje de ser la principal referencia para la fijación de precios en el país.