Desastre en Asia
Avalancha glaciar desencadenó inundación en Nepal
Una avalancha provocada por el desprendimiento de un glaciar desencadenó una inundación repentina en la zona fronteriza entre Nepal y China. Grandes cantidades de agua, hielo, lodo y escombros recorrieron 20 kilómetros en aproximadamente diez minutos, con efectos devastadores para miles de personas.
Los datos científicos disponibles indican que el fenómeno comenzó con la ruptura de una gran masa de hielo en el norte del macizo de Langtang, ubicado en el centro de Nepal. El bloque descendió a gran velocidad y, debido a la fricción, parte del hielo se derritió durante el desplazamiento.
El agua generada por el desprendimiento arrastró materiales y formó un flujo de lodo que avanzó por el valle a una velocidad comparable a la de los vehículos que circulan por una autopista, explicó Niels Hovius, investigador del Centro Helmholtz de Investigación en Geociencias de Potsdam.
Los instrumentos sismológicos registraron un movimiento de magnitud 4,4 en la escala de Richter en el momento del colapso. Sin embargo, Hovius señaló que no correspondió a un terremoto tectónico convencional, sino al impacto producido por la caída del glaciar.
Las inundaciones repentinas son habituales en distintas zonas del Himalaya y pueden originarse por desprendimientos de glaciares, desbordamientos de lagos glaciares o deslizamientos de tierra. En este caso, el investigador descartó que el desastre se debiera a una inundación causada por el desborde de un lago glaciar.
La configuración de los valles himalayos aumenta el riesgo, ya que son más estrechos que los de los Alpes y pueden concentrar el agua y el lodo, incrementando su profundidad y velocidad. El impacto sobre las poblaciones depende también de la distancia entre el origen del fenómeno y los asentamientos, además del volumen del caudal.
En Nepal, muchas comunidades y obras de infraestructura están instaladas junto a los ríos, en zonas expuestas a estos eventos. El país cuenta con una cobertura muy limitada de sistemas de alerta temprana, aunque existen iniciativas locales basadas en señales acústicas. Hovius propuso ampliar las notificaciones mediante teléfonos móviles y advirtió que el cambio climático puede volver más inestables a los glaciares y aumentar el agua acumulada en lagos de alta montaña.