Seis maneras de lograr que los proyectos de turismo beneficien a las personas, los lugares y la prosperidad

Seis maneras de lograr que los proyectos de turismo beneficien a las personas, los lugares y la prosperidad

El sector del turismo genera el 10 % del producto interno bruto (PIB) mundial y genera 1 de cada 10 empleos en todo el mundo. Por esta razón, es un sector clave de interés para el Grupo Banco Mundial.

En la última década, el Grupo Banco Mundial ha movilizado más de USD 10 000 millones para apoyar el desarrollo del turismo en 80 países. Pero ¿qué es lo que hace que un proyecto sea bueno y cumpla sus objetivos?

En un nuevo informe del Banco Mundial, Lessons Learned from a Decade of World Bank Experience (en inglés) (Lecciones aprendidas de una década de experiencia del Banco Mundial) se examina qué funciona —y qué no— en el diseño de los proyectos de turismo. De las conclusiones se desprenden seis maneras clave que ayudan a los proyectos turísticos a generar un impacto real en términos de desarrollo sobre el terreno.

1. Tener una visión clara de la demanda turística

Entender quiénes son los visitantes, por qué van a los distintos destinos y cuánto gastan es fundamental. Sin embargo, en muchos lugares turísticos, los datos sobre el sector son desiguales o están desactualizados. Los proyectos que invierten inicialmente en estudios analíticos sobre la demanda suelen tener mejores resultados. Cuando los datos convencionales no están disponibles, alternativas como la información relativa a los vuelos, el gasto con tarjeta de crédito, las plataformas de reserva o las herramientas de modelado por segmentos pueden servir como solución provisional, pero también señalan la necesidad de invertir en sistemas de datos más sólidos durante la ejecución del proyecto. Los mejores datos también significan mejores decisiones (en inglés), tanto para los Gobiernos como para las empresas.

2. Crear mecanismos de gobernanza y coordinación sólidos en materia de turismo

El turismo es complejo: abarca varios ministerios, municipios y mercados. Los proyectos que tienen éxito suelen contar con un liderazgo sólido por parte de los ministerios de turismo y mecanismos de coordinación claros, a saber organizaciones público-privadas de gestión de destinos (en inglés), comités directivos, consejos de destinos o juntas asesoras. Una visión compartida para el turismo, respaldada por el fortalecimiento de la capacidad institucional, ayuda a mantener a todos los actores alineados y a dirigir las inversiones hacia donde más se necesitan.

3. Liberar el potencial de las mipymes turísticas

Las pequeñas empresas son el eje del turismo: a nivel mundial, representan alrededor del 80 % de los empleos en el sector. Sin embargo, muchas de ellas enfrentan obstáculos para acceder al financiamiento, conectarse con grandes empresas internacionales y tener acceso a los mercados. El apoyo a las microempresas y pymes a través de capacitación específica, tutorías, certificación e innovación puede mejorar los resultados de los proyectos. Para garantizar la sostenibilidad, es importante identificar y eliminar las barreras para el crecimiento de las empresas, especialmente aquellas que frenan el desarrollo de las empresas de propiedad de mujeres (en inglés). El turismo inclusivo significa tener condiciones igualitarias y garantizar que todos los emprendedores accedan a oportunidades equitativas para ser exitosos.

4. Invertir estratégicamente en infraestructura turística

La infraestructura puede promover el crecimiento y el empleo, pero solo si es estratégica, sostenible y específica. En el informe se muestra que distribuir las inversiones de manera demasiado dispersa puede diluir el impacto del proyecto. En cambio, enfocarse en áreas de alto potencial o en circuitos y corredores turísticos puede impulsar la demanda y atraer inversión privada. Combinar la infraestructura con asistencia técnica que garantice una buena gestión y un financiamiento sostenible (en inglés) —especialmente para activos naturales y culturales— ayuda a garantizar el éxito a largo plazo.

5. El turismo que restaura, no destruye

El turismo, si bien contribuye a aumentar la generación de desechos y al elevado consumo de energía y agua, también puede utilizarse para impulsar la conservación de la biodiversidad y el patrimonio cultural. Los proyectos turísticos que crean conciencia sobre problemas como la deforestación, la extracción de arena o los desechos plásticos pueden influir en los cambios de políticas y promover prácticas más ecológicas (en inglés). Los programas de certificación y las normas ambientales contribuyen a reducir los riesgos a nivel de las empresas. Y cuando los presupuestos gubernamentales son ajustados, las tarifas que pagan los visitantes, como las entradas a parques o los impuestos al alojamiento, pueden proporcionar fondos vitales para las áreas protegidas y las comunidades locales.

6. Hacer un seguimiento de lo que importa y compartir los resultados

Las actividades turísticas son transversales, por lo que los enfoques de diseño y medición varían considerablemente. Establecer una teoría del cambio común y un conjunto básico de indicadores centrados en los resultados —que abarquen áreas como el desempeño del turismo, el empleo, la inversión y la sostenibilidad— puede mejorar el monitoreo y el aprendizaje. El seguimiento de las lecciones aprendidas y la amplia difusión de los resultados son fundamentales para mejorar el impacto de los proyectos turísticos.

La conclusión

Los enfoques intersectoriales e integrados son clave: cuando los Gobiernos, las empresas, las comunidades y los asociados para el desarrollo colaboran en torno a una visión compartida, tienen más probabilidades de ejecutar proyectos de alto impacto para los destinos y los residentes locales.

FUENTE: WORLD BANK