Robin Sharma, experto en desarrollo personal: “Creo que ahora somos demasiado dóciles con nosotros mismos; cuidarse también significa tener disciplina y compromiso con la excelencia”
El escritor Robin Sharma en el Ponte Vecchio de Florencia
Robin Sharma ha vendido más de 30 millones de libros en todo el mundo. Ha asesorado a la NASA, a Microsoft, a Nike. Se levanta a las cuatro de la mañana y, en una conversación con Anne Igartiburu , ha asegurado que nos estamos cuidando demasiado poco y que hemos confundido el amor propio con la permisividad.
“Creo que vivimos en un mundo en el que somos demasiado dóciles con nosotros mismos”, dice. “Hay mucho discurso sobre amarnos. Por supuesto que debemos amarnos. Pero el mundo fue construido por personas que no aceptaron el término medio”, añade.
La solución está en combinar ambas cosas: “Amarte a ti mismo, pero exigirte lo mejor”. Y pone como ejemplos levantarse pronto, cuidar la alimentación, hacer ejercicio, trabajar bien y mantener una rutina aunque nadie esté mirando.
Sharma es, desde hace tres décadas, una de las voces más influyentes del desarrollo personal. Su libro El club de las 5 de la mañana ha convertido a millones de personas en madrugadores disciplinados, y El monje que vendió su Ferrari es un manual de cabecera para quienes buscan algo más que la carrera profesional.
Robin Sharma durante la conversación
Ahora prepara El robot y el jardinero que verá la luz en febrero y que aborda la pregunta que, según él, define nuestro tiempo: “A medida que las máquinas se vuelven más humanas, ¿nos estamos volviendo los humanos más parecidos a las máquinas?”.
Sharma no tiene una visión especialmente halagüeña sobre el impacto de las redes sociales. “Muchas personas no están viviendo sus vidas verdaderas. Están viviendo vidas artificiales, mostrando vidas diseñadas para ganar muchos 'me gusta', pero que no son verdaderas para su alma”, afirma. Acto seguido, lanza una pregunta al aire: “Tienes seguidores, pero ¿cuántos de ellos estarían contigo o te agarrarían cuando los necesitaras?”.
Según Sharma, millones de personas viven condicionadas por las redes sociales
Un estudio publicado este año sobre estudiantes universitarios españoles concluyó que la adicción digital se asocia con mayores síntomas de ansiedad y depresión, y que la comparación social online erosiona la autoestima, especialmente en quienes ya la tienen frágil. Los propios adolescentes españoles son conscientes de ello. Según el Observatorio de la Adolescencia 2026 , al 43% le gustaría mirar menos el móvil al estudiar, y solo un 6,8% cree que un mundo sin redes sociales sería más triste.
Frente al ruido, Sharma propone la discreción. “Soy un gran fanático del silencio”, dice. En sus redes ha desarrollado el concepto de anonymous winning , ganar en silencio. “En un mundo obsesionado con la transmisión, los líderes más duraderos a menudo construyen en silencio. No exponen su disciplina, la practican. No anuncian cada victoria, la acumulan”.
Pone como ejemplo la película Perfect Days , sobre un limpiador de baños en Tokio. “No tenía un gran trabajo, pero lo hacía con excelencia. Incluso cuando limpiaba los baños, tenía un pequeño espejo para asegurarse de cada detalle. Para mí eso es muy inspirador: no importa lo que hagas, puedes encontrar significado en tu trabajo.”
Fotograma de 'Perfect days'
Sharma lleva casi 30 años escribiendo en un diario cada mañana. Su rutina incluye cinco preguntas: ¿Por qué estoy agradecido? ¿Qué estoy ganando? ¿Qué voy a dejar ir hoy? ¿Cómo sería mi día ideal? Y la quinta: “¿Qué quiero que se diga sobre mí al final?”. Porque, según dice, “cuanto más cerca estás de lo que quieres vivir, más auténtica será tu vida”.
Su lema más repetido es: “Tus días son tu vida en miniatura. Lo que haces cada día es realmente cómo estás creando tu vida”. Y añade otro: “La consistencia es la madre de la maestría. No es lo que haces una vez al año lo que marca la diferencia, es lo que haces cada día”.
Cuando se le pregunta si se siente completo, responde sin titubeos: “No. Y me preocuparía si alguien dijera que se siente completo. A medida que curas una cosa, tienes más cosas que curar. Esa es la jornada humana”.
Fuente: La Vanguardia