Reporte Especial: Tariquía abre sus puertas a una nueva etapa, la Gobernadora llega al corazón de la reserva para construir un plan desde las comunidades

Recorrido de la Gobernadora de Tarija por comunidades de la Reserva de Tariquía.

Hay lugares que no se pueden conocer desde un escritorio. Tariquía es uno de ellos.

Para entender su realidad hay que entrar en sus caminos, atravesar sus montañas, caminar sus senderos y conversar con quienes durante generaciones han construido su vida en medio de uno de los territorios naturales más importantes de Bolivia.

Eso es lo que hizo durante dos días la gobernadora de Tarija, **María René Soruco**, junto al alcalde de Padcaya, **Gilmar Miranda**, y el subgobernador **Johnny Sutara**, recorriendo las comunidades de Acherales, San José, Volcán Blanco, Motoví, San Pedro, Chillahuatas y, finalmente, **Pampa Grande**, considerado por sus habitantes como el corazón histórico de Tariquía.

No fue una visita protocolar ni un paseo institucional.

Fue un primer contacto directo con una realidad que durante décadas permaneció distante de los centros de decisión departamental y que ahora busca convertirse en parte de una nueva agenda de desarrollo para Tarija.

De ese encuentro surgió una propuesta: construir junto a las comunidades el **Plan Tariquía**, una estrategia de corto, mediano y largo plazo que combine dignidad para sus habitantes, conservación ambiental y generación de oportunidades económicas.

Llegar a Tariquía también es viajar en el tiempo

Hasta hace pocos años, llegar a buena parte de Tariquía significaba hacerlo a lomo de caballo o mula, o simplemente caminando durante horas.

La ausencia de caminos vehiculares convirtió durante décadas al territorio en una suerte de isla dentro del propio departamento. Esa condición contribuyó a preservar buena parte de sus ecosistemas, pero también profundizó el aislamiento de sus habitantes.

En algunas comunidades todavía se siente esa distancia.

No hay médicos permanentes. Hay escuelas con infraestructura precaria. Niños que deben caminar durante horas para asistir a clases. Comunidades sin energía eléctrica y sectores donde la conectividad continúa siendo prácticamente inexistente.

En Chillahuatas, por ejemplo, el recorrido permitió encontrar una imagen que resume la paradoja de Tariquía: en una pequeña escuela, a la que todavía se llega a pie o a caballo atravesando el bosque, los dibujos realizados por los niños mostraban focos encendidos.

La electricidad que imaginan.

El futuro que esperan.

“**Me ha conmovido profundamente el recorrido por Tariquía. Pese a la enorme adversidad y a la terrible ausencia histórica del Estado, la gente nos ha recibido con un inmenso cariño y esperanza**”, expresó la Gobernadora de Tarija, quien destacó también la calidad de los productos que las familias producen en este territorio.

Pampa Grande: el corazón de una historia que pocos conocen

Pero Tariquía no solamente guarda bosques, ríos, montañas y biodiversidad.

Guarda también una historia poco conocida fuera de sus comunidades.

En **Pampa Grande**, el núcleo escolar lleva el nombre del profesor **Godofredo Arnold Bunchen**, un ingeniero electromecánico de origen alemán que desarrolló durante muchos años una singular experiencia educativa y productiva en la zona.

Arnold desarrollo una enorme producción de maní para industrializar,  y al ver tantos  niños y niñas, su propia hija, **Bertha Arnold Nusser empezó con las clases vino la escuela y luego el nucleo**, y desarrolló un modelo educativo con una fuerte combinación entre teoría y práctica. Aquella experiencia llamó la atención más allá de las fronteras de Bolivia y llegó a ser difundida internacionalmente, incluso a través de publicaciones vinculadas a *Reader's Digest*.

Más allá de la precisión de cada capítulo de aquella historia, permanece una evidencia que hoy adquiere un nuevo significado: **Tariquía ya tenía, varias décadas atrás, una experiencia de educación vinculada al territorio, al trabajo y a la vida comunitaria, a la innovación y sostenibilidad.**

Era una forma de entender el desarrollo que hoy vuelve a adquirir vigencia.

Porque Tariquía no nació como una discusión entre conservación y desarrollo.

Durante buena parte del siglo XX, sus comunidades demostraron que era posible producir, vivir y organizarse aprovechando los recursos del territorio sin destruir la base natural que sostenía su propia existencia.

Una reserva que sobrevivió gracias a una decisión histórica

La historia de Tariquía también está vinculada a una decisión política que terminó siendo fundamental para conservar este territorio.

En los últimos años de su mandato presidencial, **Víctor Paz Estenssoro** tuvo la visión de impulsar la declaración de Tariquía como área protegida de carácter nacional.

Aquella decisión permitió que una parte importante de este territorio mantuviera sus características naturales y que la reserva llegara hasta nuestros días conservando una extraordinaria riqueza ambiental.

Con el paso del tiempo, Tariquía se convirtió en mucho más que una categoría de protección ambiental.

Se transformó en uno de los principales patrimonios naturales de Tarija.

Pero la historia también dejó una deuda: proteger el territorio no siempre significó acompañar de la misma manera a las familias que viven dentro de él.

Y ese es precisamente uno de los desafíos que ahora aparecen sobre la mesa.

Tariquía no es solamente una reserva: es un territorio vivo

Uno de los principales mensajes surgidos durante la visita fue que Tariquía no puede ser observada únicamente desde fuera.

Para algunos, es una reserva ecológica.

Para otros, un territorio asociado a potenciales recursos naturales.

Para quienes viven allí, en cambio, **Tariquía es su hogar**.

Son familias que llevan generaciones produciendo miel, cítricos, maní y otros productos; criando animales; trabajando la tierra y desarrollando formas de vida adaptadas a las condiciones de las montañas y los valles.

Por eso, el debate sobre su futuro no puede reducirse a una disputa entre conservación y aprovechamiento económico.

La verdadera pregunta es otra:

¿Cómo generar mejores condiciones de vida para las comunidades sin destruir aquello que precisamente hace única a Tariquía?

La respuesta requiere conocimiento, planificación y participación de quienes viven en el territorio.

El Plan Tariquía: de la demanda comunitaria a una visión de futuro

De las reuniones con las comunidades surgió la propuesta de construir el **Plan Tariquía**, concebido como una hoja de ruta de corto, mediano y largo plazo.

La propuesta se estructura inicialmente sobre tres grandes pilares:

Dignidad para las comunidades.

Mejorar las condiciones de salud, educación, caminos, energía eléctrica, conectividad y servicios básicos.

Conservación y restauración ambiental.

Proteger los ecosistemas, fortalecer la gestión de la reserva y recuperar las áreas que presenten procesos de degradación.

Oportunidades económicas para las familias.

Fortalecer la producción local, agregar valor, generar mercados y promover actividades compatibles con la conservación.

La idea central es sencilla, pero al mismo tiempo profundamente política: **Tariquía debe dejar de ser vista como una zona alejada de Tarija y comenzar a ser entendida como parte estratégica del futuro del departamento.**

Conocer antes de decidir

Uno de los elementos más importantes que plantea esta nueva etapa es la necesidad de contar con información científica y técnica actualizada.

En alianza con universidades, centros de investigación y organismos de desarrollo, se plantea impulsar estudios que permitan conocer con mayor precisión la situación socioambiental de Tariquía: sus ecosistemas, comunidades, sistemas productivos, potencialidades, riesgos y amenazas.

No se trata de investigar para justificar decisiones previamente tomadas.

Se trata de **conocer para decidir mejor**.

Con información independiente y científica será posible determinar qué actividades productivas pueden desarrollarse, cuáles deben fortalecerse y cuáles podrían representar riesgos para la conservación.

Y, sobre todo, permitir que las propias comunidades participen en la definición de su futuro.

De la miel y los cítricos a una Marca Tariquía

Tariquía también tiene una economía que todavía permanece prácticamente invisible para los grandes mercados.

La miel, los cítricos, el maní y otros productos pueden convertirse en parte de una nueva estrategia de desarrollo basada en calidad, origen y conservación.

De allí surge la propuesta de crear una **Marca Tariquía**, que permita identificar productos provenientes de un territorio reconocido por su riqueza natural y por las prácticas de sus comunidades.

El objetivo no sería simplemente vender más.

Sería **vender mejor**, agregar valor en origen y lograr que una mayor parte del beneficio económico permanezca en las comunidades.

A ello se suma el potencial del **ecoturismo comunitario**, que podría convertir a Tariquía en un destino singular para quienes buscan naturaleza, cultura, historia y experiencias auténticas.

Una nueva relación con el territorio

La visita de la Gobernadora tiene, en ese sentido, un significado que va más allá de los anuncios realizados durante el recorrido.

Por primera vez en mucho tiempo, una autoridad departamental decide entrar al territorio, escuchar a sus habitantes y plantear que las soluciones deben construirse desde allí.

Soruco lo resumió al destacar el impacto que tuvo conocer directamente las condiciones en las que viven las familias de la reserva.

La señal política es clara: **el futuro de Tariquía no puede decidirse solamente desde Tarija capital, ni tampoco desde La Paz. Tiene que construirse con quienes viven en Pampa Grande, Chillahuatas, San Pedro, Motoví, Volcán Blanco, San José y Acherales.**

Tariquía frente a una nueva generación

Hay además una diferencia que comienza a percibirse.

Tariquía y Salinas son territorios distintos, con historias, geografías y realidades diferentes. No pueden ser tratados bajo una misma lógica.

La actual administración departamental parece comenzar a entender esa diversidad territorial.

La Gobernadora llega a Tariquía con una generación diferente de autoridades y con la intención declarada de involucrarse directamente en una zona que durante mucho tiempo permaneció lejos de la agenda cotidiana del departamento.

El desafío será transformar esa primera aproximación en políticas concretas.

Porque Tariquía no necesita únicamente discursos.

Necesita caminos donde sean posibles y ambientalmente compatibles, escuelas dignas, salud, energía, conectividad, mercados, asistencia técnica y oportunidades para sus jóvenes.

Pero también necesita que el Estado entienda que **conservar no significa abandonar**.

El futuro de Tariquía se empieza a escribir desde Pampa Grande

En Pampa Grande, donde alguna vez un ingeniero alemán decidió enseñar a los niños y jóvenes que el conocimiento también podía construirse con las manos, hoy comienza a escribirse otra página de la historia.

Una historia que conecta el pasado con el presente.

La experiencia educativa de Godofredo Arnold.

La visión de quienes entendieron décadas atrás el valor de conservar este territorio.

La decisión histórica de proteger Tariquía.

La resistencia de las comunidades al aislamiento.

Y ahora, la llegada de una nueva generación de autoridades que plantea construir un plan desde el territorio.

Quizá ese sea el verdadero significado de esta visita.

No llegar a Tariquía para decirle a sus habitantes qué hacer, sino llegar para escucharlos y construir con ellos qué Tariquía quieren para sus hijos.

Porque el verdadero corazón de la reserva no está solamente en sus bosques, sus ríos o sus montañas.

Está en su gente.

Y si el **Plan Tariquía** logra convertir esa riqueza humana y natural en una visión compartida de desarrollo sostenible, Pampa Grande podría convertirse no solamente en el corazón histórico de la reserva, sino también en el punto de partida de una nueva relación entre Tarija, su territorio y sus comunidades.

Fuente: Reporte Chaco