¿Dónde se guardan las reservas de oro del país y por qué importa?
El oro de las reservas internacionales de Bolivia se encuentra mayoritariamente fuera del país, depositado en bancos internacionales, una estrategia que permite liquidez inmediata, pero que también expone al Estado a riesgos financieros y de soberanía, según el último informe del Banco Central de Bolivia (BCB).
Bolivia cerró la gestión 2025 con 22,3 toneladas de oro en reservas, de las cuales 18,8 toneladas están en bancos del exterior, 1,8 toneladas permanecen en las bóvedas del BCB y 1,7 toneladas estaban en tránsito para refinación internacional.
¿En qué bancos está depositado el oro boliviano?
El informe del BCB detalla que las 18,8 toneladas de oro en el exterior están distribuidas en cinco bancos internacionales, que cumplen funciones de custodia y respaldo para operaciones financieras de corto plazo.
La mayor cantidad se encuentra en Deutsche Bank, en Alemania, con 7,3 toneladas. En Suiza, el Union Bank of Switzerland (UBS) concentra 3,0 toneladas, mientras que Raiffeisen Schweiz mantiene 2,9 toneladas.
En América del Norte, las reservas están repartidas entre Toronto Dominion Bank, en Canadá, con 2,5 toneladas, y JPMorgan Chase, en Estados Unidos, que custodia 3,1 toneladas, completando el total de oro boliviano en el exterior.
Parte de este metal está colocado en depósitos a plazo de entre uno y diez meses, lo que permite generar liquidez o respaldar operaciones como ventas forward y swaps de oro.
Londres, el centro financiero del oro boliviano
El informe confirma que Londres es el principal destino del oro refinado de Bolivia, ya que allí el metal obtiene la certificación de “Barras de Buena Entrega”, estándar internacional que habilita su uso en los mercados financieros globales.
Durante 2025, el BCB logró 16,4 toneladas de oro certificadas, mediante procesos de refinación directa o intercambios con oro ya certificado. Una vez refinado, el metal se deposita en cuentas de custodia del BCB en JP Morgan, en Londres, desde donde puede ser vendido, invertido o utilizado como garantía financiera.
¿Por qué Bolivia no guarda todo su oro en el país?
El Banco Central explicó que el oro depositado en el exterior tiene mayor liquidez, lo que permite convertirlo en divisas de manera más rápida, especialmente en un contexto de restricción de dólares.
En ese marco, durante 2025 Bolivia vendió 17,9 toneladas de oro, operación que generó $us 2.028 millones, recursos destinados principalmente a la importación de combustibles.
No obstante, el propio informe advierte riesgos. La concentración del 85,2% de las Reservas Internacionales Netas (RIN) en oro, la más alta de la región, reduce la diversificación y aumenta la exposición a la volatilidad del mercado. A ello se suma el antecedente de la retención temporal de 0,93 toneladas de oro en Turquía, que evidenció vulnerabilidades logísticas y legales.
Observaciones del BCB sobre la gestión anterior
El presidente del Banco Central, David Espinoza, señaló que la actual administración identificó operaciones heredadas que no cumplían estándares técnicos adecuados, como compras de oro con adelanto de efectivo y ventas forward que comprometen 6,6 toneladas para 2026.
Espinoza criticó la alta concentración de reservas en oro —85% del total— cuando los estándares internacionales recomiendan niveles entre 10% y 20%. También confirmó la recuperación de 0,93 toneladas de oro retenidas en el exterior y la aprobación de un nuevo reglamento de compras internas, con criterios más transparentes y objetivos.
Un respaldo fuerte, pero con riesgos crecientes
El informe del BCB concluye que el oro sigue siendo el principal sostén de las reservas bolivianas, pero también revela que ese respaldo depende de bancos extranjeros, contratos financieros y mercados internacionales.
Ante un escenario de alta demanda de liquidez, el oro no solo se guarda: se vende, se adelanta y se compromete a futuro, lo que refuerza la necesidad de diversificar las reservas internacionales, reducir riesgos y recuperar margen de maniobra financiera para el país.
FUENTE: EL DEBER