Crecida del río Pilcomayo mantiene en alerta a comunidades indígenas del Chaco
La crecida del río Pilcomayo mantiene en estado de preocupación a varias comunidades indígenas asentadas en sus riberas, debido al riesgo de desbordes que podrían registrarse en cualquier momento. Aunque las lluvias disminuyeron en la Región Autónoma del Chaco, en la cuenca alta del afluente continúan las precipitaciones, lo que incrementa el peligro.
La Nación Weenhayek se declaró en emergencia y alerta permanente tras los desbordes de quebradas y atajados provocados por las lluvias recientes. Esta situación ya ocasionó daños materiales y cortes de caminos en la primera y tercera sección del territorio indígena, afectando la seguridad y la conectividad de las comunidades.
En contacto con la Red ACLO, el capitán grande Francisco Pérez Nazario advirtió que las comunidades ubicadas en la margen derecha del río son las más expuestas, desde Capirendita y San Antonio hasta la zona fronteriza de D’Orbigny. Asimismo, cuestionó la falta de soluciones estructurales y recordó que desde hace años se solicita el traslado de varias comunidades sin obtener respuestas concretas.
Ante este escenario, la dirigencia indígena anunció el envío de notas formales al Gobierno Regional de Villa Montes y al municipio correspondiente, exigiendo asistencia inmediata para las comunidades aisladas. También demandaron la intervención del Gobierno nacional y de los legisladores del departamento de Tarija, además de la conformación de una comisión técnica que realice una verificación presencial de los daños, advirtiendo que la demora podría derivar en pérdidas humanas irreparables.
De acuerdo con el monitoreo comunitario, el caudal del río alcanzó niveles críticos, llegando a 6,69 metros en el sector de Puente Aruma y 3,68 metros en la zona de la Bomba, en Villa Montes. Aunque no se registraron desbordes ni viviendas afectadas, las autoridades mantienen un seguimiento constante del comportamiento del río.
Las comunidades ubicadas en la parte baja del Pilcomayo, como Esmeralda, Cutaiqui, Resistencia, Cardonal y Crevaux, figuran entre las más vulnerables si las lluvias persisten. Por ello, se recomendó a los comunarios mantenerse alejados de las riberas para evitar riesgos a su integridad física. La crecida del afluente también genera preocupación en comunidades ribereñas de Argentina, donde se ejecutan trabajos de contención con bolsas de arena para evitar que el río pierda su cauce.