Fauna silvestre

Borochi cruza carretera y amplía registros en Riberalta

Borochi fotografiado tras cruzar una carretera cerca de Riberalta, Beni

Un borochi fue fotografiado el 28 de septiembre de 2026 mientras cruzaba una carretera ubicada a unos 20 kilómetros de Riberalta, en el departamento del Beni. El vehículo en el que viajaba el biólogo Vincent Vos tuvo que frenar para evitar atropellarlo.

Vos descendió del vehículo y registró al animal, que inicialmente parecía un caballo pequeño por sus patas largas. El encuentro ocurrió en un sector próximo a la frontera entre los municipios de Riberalta y Exaltación. “No es común, es un animal raro”, explicó el biólogo.

La observación quedó acompañada por fotografías y las coordenadas precisas del lugar. Vos incorporó la información a iNaturalist, una plataforma de ciencia ciudadana que permite registrar plantas, animales y otros organismos. Estos datos pueden ser revisados e integrados posteriormente a sistemas de información sobre biodiversidad.

El biólogo señaló que no conocía registros documentados del borochi en Riberalta, aunque sí tenía referencias de personas que habían visto al animal o posiblemente lo habían fotografiado con sus teléfonos. “Ahora ya sabemos que llegan tan al norte también”, afirmó. El borochi, cuyo nombre científico es Chrysocyon brachyurus, es el cánido más grande de Sudamérica.

El Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia 2026 indica que la especie tiene densidades poblacionales muy bajas y estima que en buena parte de su distribución podría haber menos de 10 individuos por cada 100 kilómetros cuadrados. El documento identifica al Beni como un departamento importante para su conservación; también señala su presencia en La Paz y Santa Cruz.

Vos describió al borochi como “un zorro cruzado con un caballo”. El animal puede medir entre 1 y 1,50 metros de longitud corporal, pesar entre 22 y 29 kilogramos y presentar pelaje rojizo, patas largas y una crin negra en el cuello. Es principalmente nocturno y crepuscular, y se alimenta de frutos, pequeños mamíferos, aves y reptiles.

La especie necesita grandes extensiones de hábitat y disponibilidad de presas, por lo que es considerada un indicador de la salud de las pampas. Entre sus principales amenazas en Bolivia están la pérdida de hábitat, las quemas, el tráfico de partes para medicina tradicional, los conflictos con animales domésticos y las enfermedades transmitidas por perros.

La evaluación nacional de 2026 clasificó nuevamente al borochi como vulnerable, después de que el Libro Rojo de 2009 lo ubicara como casi amenazado. A escala global, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo mantiene como casi amenazado. El próximo 5 de octubre se celebrará el Día Internacional del Borochi, iniciativa lanzada en 2023 para promover la conciencia sobre la especie y su conservación.