Arabia Saudí construye un río artificial de 100 kilómetros: tiene su origen en una depuradora
Arabia Saudita es el país más grande del mundo sin ríos permanentes. Su capital, Riad, tiene una densidad demográfica que exige un suministro constante de agua para garantizar la supervivencia y el desarrollo de la ciudad. Para hacer frente a esta sequía, característica de zonas áridas, están construyendo un río artificial de cientos de kilómetros a través del desierto.
La construcción de este río artificial subterráneo tiene su origen en una depuradora. La ciudad consume casi dos millones de metros cúbicos de agua cada día, por lo que estos residuos deben regresar al medioambiente tras su uso. Al no existir un mar o lago cercano donde verter estos efluentes, las autoridades optaron por canalizar el agua hacia el desierto.
El manantial de este recorrido fluvial es la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), en el distrito de Manfouha. El vertido constante de este agua residual ha generado un caudal de unos 20 metros que, por su fuerza y volumen, ha transformado por completo el paisaje árido.
La sorpresa de una nueva biodiversidad
A lo largo del curso de este “río”, de unos 100km, se ha creado también un ecosistema de gran valor ecológico, con la presencia de peces como los siluros y las tilapias. La presencia permanente de agua ha permitido el desarrollo de vida silvestre y ha construido un nuevo hogar en un hábitat artificial.
La presencia de esta fauna marina demuestra la capacidad de adaptación de la vida acuática en condiciones generadas por el humano. El río también se ha convertido en un lugar clave para el descanso de diversas aves migratorias, que transportan semillas y favorecen el crecimiento de vegetación en las riberas.
En medio del curso de este río, se encuentra una pequeña presa, en la que la biodiversidad se hace todavía más evidente. Aunque la eutrofización ambiental a partir de aguas depuradas es un fenómeno que suele tener connotaciones negativas, aquí ha demostrado ser un motor de vida.
Además de aportar riqueza ambiental al paisaje desértico, la construcción también ha generado beneficios económicos y sociales a la zona. El agua de caudal se utiliza para el riego de campos de cultivo presentes en sus márgenes. La agricultura puede parecer complicada en el desierto, pero gracias a esta corriente de agua artificial es más fácil cultivar.
FUENTE: AS