Las autoridades anuncian 20 años después dos nuevas victimas del atentado del 11-S

Se trata de Dorothy Morgan, de la localidad de Hempstead, y un hombre cuya identidad no ha sido revelada

El memorial de lo que fue la zona cero del 11/S en el bajo Manhattan se ha convertido en una atracción turística y un lugar poco frecuentado por los neoyorquinos. Salvo los familiares que perdieron allá algún ser querido aquella trágica jornada de hace veinte años. Para muchos, además, esa era la tumba de sus seres queridos, desparecidos entre los escombros sin que se les hubiese podido identificar.

Aquel día murieron 2.753 personas. Aproximadamente el 40%, 1.106, seguían sin cadáver. Este martes bajó esta cifra. En vísperas del vigésimo aniversario, la oficina del forense de Nueva York anunció de forma oficial la identificación de dos nueva víctimas de aquel ataque en las Torres Gemelas del World Trade Center. Una, la víctima 1.646, es Dorothy Morgan, vecina de Hempsted, en el estado de Nueva York.  De la otra, un hombre y víctima 1.647, no se ha dado el nombre por deseo expresó de la familia.

Más de 1.100 víctimas o un 40 % de los fallecidos aun no han sido identificados formalmente

La oficina del forense no ha cesado en su empeño a lo largo de todo este tiempo en tratar de determinar a quien correspondían las 22.000 partes de cuerpos que se recuperaron del atentando. Análisis y vuelta a analizar para lograr ese identificación y entregar esos restos a los familiares y proceda a su sepultura.

“Hace veinte años hicimos la promesa a las familias de las víctimas del World Trade Center que haríamos todo lo posible y nos tomaríamos todo el tiempo necesario para identificar a sus seres queridos y con estas dos nuevas identificaciones continuamos en nuestra tarea sagrada”, señaló Barbara A. Sampson, jefa de la oficina del forense.

El memorial a las víctimas del 11-S en ManhattanThe twin lights represent the Twin Towers which were destroyed during terror attack in 2001. (Photo by Ron Adar/SOPA Images/LightRocket via Getty Images

Esta es la primera vez desde 2019 que se obtiene una identificación, en una investigación forense que se cataloga como la más extensa y compleja que se ha desarrollado en la historia de Estados Unidos. “No importa el tiempo que pase desde el 11 de septiembre de 2011, nunca olvidaremos y estamos comprometidos a utilizar todo tipo de herramientas a nuestra disposición para asegurarnos que los desaparecidos se pueden reunir con sus familias”, insistió Sampson.

En fechas recientes, su oficina ha adoptado la tecnología de secuenciación de ADN de nueva generación, el NGS por sus siglas en inglés, que permite indagar en trozos de tamaño ínfimo.

Hace unos días, según desveló The New York Times, dos detectives se presentaron en la vivienda de Nykiah Morgan, en Long Island. Los recibió su hijo, Dante, que llamó por teléfono a su madre. “Han venido por una cosa de la abuela. De ella, de Dorothy Morgan no tenían noticias desde el 11/. Despareció en aquel tremendo agujero. Trabajaba en una compañía de seguros, en la torre norte.

Sin los restos, su hija jamás tuvo la oportunidad de despedirse con un su enterramiento. Ella y su familia eran de los que acudían al memorial como quien acude a un camposanto. Los investigadores les dieron la noticia de que había sido identificada gracias a los avances en la ciencia genética.

“No sabía que todavía continuaban en sus investigaciones después de todos estos años, que fuera algo que aún estaba en marcha”, explicó al Times Nykiah Morgan, de 44 años. “En este punto, ¿qué es lo que están examinando?”, se planteó.

Como muchos otros familiares, ella entregó muestras de referencia del ADN de su madre. Hace tanto que ni siquiera lo recordaba. Pero los avances permiten establecer correspondencia con pequeños fragmentos de huesos hallados en medio de las ruinas.

Desde 2019 ha habido cinco identificaciones positivas. Las identificaciones empezaron menos de un año tras los atentados y se extienden hasta hoy, menos de una por año, en comparación a los centenares que se produjeron en época más temprana.

Fuente: LA VANGUARDIA